Kicillof asume con una crítica a la herencia y un equipo de perfil cristinista

La provincia de Buenos Aires no tiene gabinete de gestión hasta el mediodía de este miércoles. A las 00 horas del martes, María Eugenia Vidal y su vice Daniel Salvador terminaron mandato, pero antes aceptaron la renuncia de todos los ministros. Recién a las 12 asumirá Axel Kicillof, con el discurso ante la Asamblea Legislativa, y luego pondrá en funciones a sus colaboradores directos.

Para salvar esta laguna institucional, en el interregno, se puso en vigencia la ley sucesoría en la Provincia. De esta manera, fue habilitada la vicepresidenta primera del Senado, Teresa García, como titular del Poder Ejecutivo. Será anécdota. También los fastos de la asunción que organizó el gobernador electo y el cotillón partidario. Incluidas las visitas del presidente Alberto Fernández y su vice, Cristina Kirchner.

Desde la tarde del 11, Kicillof deberá ajustar su ingenio para administrar recursos suficientes para pagar sueldos y aguinaldos a 600 mil agentes públicos. Cumplir con la cláusula gatillo firmada en el acuerdo salarial de los docentes, iniciar el cronograma de pago a proveedores que registra un atraso de cinco meses y determinar, si es posible, cumplir con los acreedores el compromiso de 570 millones de dólares en enero.

Uno de los primeros pasos de la administración entrante será renegociar la deuda. El gobierno de María Eugenia Vidal acordó vencimientos por 2.705 millones de dólares en 2020. El porcentaje más alto en el primer trimestre. Según la consultora Elypsis, la deuda escaló del 53% al 87% de PBI provincial en los últimos cuatro años. El propio Kicillof admite la carga condicionante que requerirá una renegociación. A menos que el superávit bonaerense, en el próximo ejercicio, supere el 4,5%. Esfuerzo fiscal que determinaría un ajuste de las cuentas públicas monumental.

Axel Kicillof formó un gabinete con fuerte influencia de Cristina Kirchner

Habría en curso una charla con Alberto Fernández para atar las negociaciones en el arreglo que procurará el flamante gobierno nacional y los bonistas privados, además del FMI. El primer trimestre consumirá buena parte de esas energías. Antes, Kicillof ordenará sus planes. Alguno de ellos serán adelantados en el largo discurso de este miércoles. El tono exhibirá absoluta crudeza de diagnóstico. Próximo a la definición de “tierra arrasada” que utilizó en campaña, y aún después de su reunión con Vidal en la Gobernación.

Kicillof, con Cristina Kirchner.

Kicillof, con Cristina Kirchner.

La tonalidad de la palabra no es vana. Puede surgir cierta disociación con la expresión, casi académica, utilizada por Fernández, elogiosa de la figura de Raúl Alfonsín –que citó dos veces- y estratégicamente ampliadora de consensos. ¿Tendrá que ver la conformación de ambos gabinetes? Con características poco federales (sin representantes de gobernadores) pero extendida a otras representaciones en Nación y la cerrada composición del gabinete provincial con influencia decisiva de Cristina?

Kicillof tendrá una prueba de amplitud este miércoles.

Después están, otra vez, los números. Vidal al menos dejó pago los 4.500 millones de pesos que el estado adeudaba al Banco Provincia. Quiso “reperfilar” la acreencia pero fracasó en el intento por oposición del directorio del Bapro. También la gobernadora saliente había anunciado para diciembre el giro de Nación por 19 mil millones de pesos. Corresponden al ajuste inflacionario en la obligación que Mauricio Macri tenía con el Fondo del Conurbano. Kicillof deberá explicar cuánto recibió de ese monto total. De todos modos, sólo serían para el asiento contable porque ya no se pueden gastar.

El sucesor de Vidal tiene fórmulas para discurrir sobre economía. En Seguridad mora la vecindad. Sus dos ministros más importantes, del área específica Sergio Berni, y de Justicia, Julio Alak, arriban al gabinete de la mano de Cristina. Con la impronta que la vice garantizó en Nación al colocar al ex número dos de la AFI, Juan Martín Mena –de aceitados contactos con la Justicia Federal-, como segundo de la ministra Marcela Losardo.

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