Rusia busca “limpiar” la imagen del polémico Stalin

El líder soviético gobernó desde 1929 con mano dura, purgas sanguinarias, persecuciones y enormes sacrificios para la gente de su país.

Foto: AFP

La rehabilitación del líder soviético Iósif Stalin avanza a grandes pasos en Rusia cuando se cumplió un nuevo aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 5 de marzo de 1953.

Tras la inauguración de un busto el pasado setiembre y la justificación de la represión estalinista por parte del jefe de los servicios secretos, tocó al presidente ruso, Vladimir Putin, poner su grano de arena, elogiando públicamente a un conocido escritor que glorifica la figura de Stalin.

Como cada año, el 5 de marzo, cientos de militantes comunistas depositaron flores en la tumba de Stalin, situada detrás del mausoleo de Lenin, en la plaza Roja, justo delante de las murallas del Kremlin. Iba a la cabeza del grupo el dirigente del Partido Comunista Guennadi Ziuganov, en ausencia de su candidato a las elecciones presidenciales del 18 de marzo, Pavel Grudinin.

Pero los comunistas no son los únicos en rehabilitar a uno de los dictadores más sanguinarios del siglo XX, fallecido en 1953.

Todo empezó en 2009, cuando se colocó en la estación de metro Kurskaya, en Moscú, una inscripción donde se leía: “Es Stalin el que nos educó en la lealtad al pueblo, quien nos inspiró en nuestro trabajo y nuestros logros”. Las autoridades explicaron entonces que la estación había sido restaurada para recuperar su aspecto de la época estalinista.

En estos últimos años, se han instalado en varias ciudades rusas bustos de Stalin, incluyendo uno en el centro de Moscú, en setiembre, por iniciativa de la Sociedad Rusa de Historia Militar, una organización fundada por el presidente Putin y dirigida por el ministro de Cultura, Vladimir Medinski.

Algunos dirigentes, como el gobernador de la región de Stávropol, Vladimir Vladimirov, están orgullosos de tener una pequeña escultura de Stalin en su despacho.

La figura de Stalin sigue dividendo profundamente la sociedad rusa: unos lo ven como el motor de la industrialización del país y el cerebro de la victoria contra la Alemana nazi.

Otros lo denuncian como un tirano responsable de una veintena de millones de muertos, fusilados, enviados a los campos de detención, fallecidos por hambre o deportados a Siberia.

En diciembre, el responsable del FSB (ex-KGB), Alexander Bortnikov, declaró que una “parte significativa” de los casos tratados durante las purgas estalinistas “tenía de forma objetiva un aspecto” criminal, y denunció “vínculos existentes entre los conspiradores del golpe de Estado y las agencias de seguridad extranjeras”.

Crímenes y sangre

“El problema es que nuestros compatriotas no entienden simplemente el alcance de los crímenes de Stalin y no saben lo que fueron esas purgas”, afirmó el historiador Yan Rachinsky, de la organización Memorial, principal oenegé de defensa de los derechos humanos en Rusia.

A finales de febrero, Putin saludó la “dedicación” y la carrera del escritor y periodista ruso Alexander Projanov, gran defensor de Stalin, que celebró sus 80 años.

El pasado julio, en una entrevista con el director estadounidense Oliver Stone, el mandatario ruso se mostró ambiguo en su posición respecto de Stalin. Aunque señaló que los horrores del régimen estalinista no tenían que caer en el olvido, también aseguró que “una excesiva demonización de Stalin es una forma de atacar a la Unión Soviética y Rusia”.

Por otra parte, la venta de recuerdos y calendarios con la efigie del dictador en librerías, museos o aeropuertos contribuyen a la banalización de su imagen. A esto se suman los numerosos films sobre él en las cadenas de televisión pública.

Como consecuencia de ello, en un sondeo realizado en junio por el centro independiente Levada, Stalin ocupó el primer lugar entre las personalidades más destacadas de la historia mundial.

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