Detienen a una docente por el brutal crimen de su madre

La víctima recibió 50 puñaladas: 15 por la espalda La acusada es profesora de Lengua en dos colegios privados. Ella mismo denunció el asesinato, pero primero responsabilizó a un ladrón y luego, a su propio hermano. Se desconoce aún cuál fue el móvil.

Una maestra de Lengua de 38 años fue detenida este fin de semana, acusada de haber asesinado de 50 puñaladas a su propia madre. La docente se llama Gabriela Wassan y fue ella quien llamó a la Policía para denunciar el crimen. En su declaración inicial, dijo que el asesino podía ser un ladrón solitario o bien, su propio hermano. Pero las incoherencias y contradicciones de su relato pusieron a Wassan en la mira de los investigadores y la mujer terminó siendo arrestada por el delito de homicidio calificado por el vínculo.

Wassan es docente en al menos dos colegios privados de la ciudad de Córdoba. Como si fuera una ironía del destino, “la profe Gabriela” les da clases a un hijo y a un sobrino del comisario inspector Daniel Barrera , quien actualmente está a cargo de la División Homicidios de la Policía provincial.

El viernes a la noche, Wassan había ido a visitar a su madre (Graciela Funes, de 64 años) a la casa de Los Calabreses al 2900, en el barrio Los Bulevares de Córdoba. La vivienda está rodeada de fábricas, es sencilla pero amplia. Incluso tiene una pileta de natación en desuso. Allí vivía la víctima con su hijo de 35 años, quien se desempeña como vigilador en una agencia de seguridad privada.

Funes era jubilada y, para ganar un poco más de dinero, trabajaba como doméstica en el barrio Cerro de las Rosas, uno de los clásicos de la clase alta local. Según el relato que Wassan les hizo a los policías, cuando llegó a la casa de su mamá, la encontró tirada en una habitación, apuñalada, en medio de un gran desorden.

“Pasen, por favor, pasen.

Mi madre fue asesinada en un asalto . Su cuerpo está en el fondo”, dijo Wassan a los agentes que acudieron a su llamada. Ella misma los acompañó hasta el cuarto donde se encontraba el cadáver.

El informe forense confirmaría luego 35 puntazos asestados de frente y otros 15 por la espalda . “Hubo furia, violencia desmedida, demasiado para un asalto”, confió un investigador.

Wassan, que se había mostrado muy segura en un principio con la hipótesis de un asesinato en ocasión de robo, pronto comenzó a contradecirse. “La acusada dio dos versiones: primero dijo que, al llegar a la casa, había encontrado el cuerpo apuñalado de su madre; después, que escuchó la llegada del ladrón y que tuvo tiempo de esconderse y así salvar su vida”, agregó la fuente policial. Pero cuando le hicieron notar que no faltaban objetos de valor ni dinero, la propia docente cambió sobre la marcha su hipótesis. Y especuló que el asesino de su madre bien podía haber sido su hermano menor.

Las coartadas del hijo de la víctima fueron confirmadas por la Policía, por lo que las sospechas volvieron a recaer sobre la docente.

Wassan tenía sus ropas manchadas con sangre . Los peritos de la Policía Judicial tratan de determinar ahora si esa sangre es de la víctima y cómo la acusada pudo mancharse con ella. Es decir, si fue al manipular el cadáver o si se trata de la autora del crimen.

Según trascendió, ambas mujeres mantenían una relación bastante conflictiva , en la que las peleas y los reproches eran una constante. Wassan vivió con su mamá y con su hermano hasta hace un año, cuando se mudó a un departamento del centro.

La detenida, según testigos, le recriminaba a su madre que sobreprotegía demasiado a su otro hijo y que ella no podía soportarlo más, por eso se iba a vivir sola. Pero todas las semanas regresaba de visita a la casa del barrio Los Bulevares. La condición para que madre e hija siguieran en contacto era que el hermano de Wassan no estuviera.

“La profesora está detenida, no ha declarado oficialmente, más allá del llamado telefónico y lo que nos contó cuando llegamos. En principio, todo apunta a que ella es la culpable, pero no sabemos el móvil ”, detalló un oficial.

Alojada en la Unidad de Contención del Aprehendido (UCA), Wassan pasó el fin de semana sin hablar con nadie. Su mirada penetrante, aseguran los penitenciarios, infundía temor.

Fuente: Clarín

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